Escrito por José Tagle Ruiz en 1959.                                                                                                

En este año 1959 la Asociación de Criadores de Caballares le encarga a don José Tagle Ruiz escribir sobre el “Arreglo del caballo a la chilena”.

Este es un tema relevante para el desarrollo del rodeo y la educación de los caballos dedicados a él, es lo que se usaba en esos años y desde el 1900 en adelante, es interesante comparar las técnicas estimadas  más adecuadas en ese tiempo con las actuales del 2000 en adelante, en que irrumpen con fuerza la “Doma Racional” y “Reining” de origen Norteamericano, muy en boga en la actualidad.

 

También los “arregladores” en estos días podrán saber a ciencia cierta lo que se hacía en años pasados y comparar con los “trabajos” en un mundo y realidad distinta como es la actual.

Dice don José en esta primera parte:

“El tema, conocido por nuestros criadores y hombres de campo, no constituye ninguna novedad.  Se comprende que al hacerlo, no pretendo tratar sobre algo nuevo ni menos crear novedades donde no las hay. Es, simplemente, captar y señalar, dentro de la narración general del mismo, observaciones y detalles que al no advertirlos, dificultan la doma en primer término, para incidir posteriormente en forma desfavorable en el arreglo del caballo.   

Si a ello agregamos, como dato curioso, que nunca se ha escrito sobre el particular y que Asociaciones extranjeras lo han solicitado, se justificaría decir algo en cuanto al tema enunciado, quedando eso sí, sin justificación alguna , la elección de la persona a quien se le ha encomendado.

Aclarado lo anterior, y aceptada esta sugerencia, trataré de hacerlo en la forma más clara y sencilla posible. Para ello, debo usar términos y palabras que si bien, gramaticalmente no corresponden a su verdadero significado, en cambio, en lenguaje campesino, sirven para traducir estado, situaciones y detalles que en otras palabras, requerirán más larga narración.     

Es conveniente aclarar también que estas observaciones y detalles a que he hecho referencia, son de índole personal y se deben a minuciosos apuntes relacionados con las conclusiones en que he debido fundamentarlos.

En los muchísimos caballos que he hecho domar y arreglar, en cada caso ha habido una observación que anotar, un detalle que corregir y una experiencia más que ganar. Ello me ha permitido sentar precedentes valiosos, objetivos, definidos y conclusiones precisas. Comprendo que otros criadores, otras personas u otros aficionados, las habrían captado en la medida de su afición, cariño e interés por nuestro caballo; todo esto, traducido en una atención permanente por cada ejemplar de su criadero. Estas observaciones me han permitido también clasificar las distintas denominaciones  que, en cada caso se derivan, en relación con las reacciones del animal, según se produzcan. 

Los nombres con que la he clasificado, son los usados por la gente de campo que expresan y traducen estos estados.

Como ejemplo, podría citar los nombres que reciben las distintas reacciones que, al ensillar por primera vez un animal gordo, pesado y recién pillado del potrero podrían producirse.

Ellos serian: “revolcón, emperrado, rabioso, delicado de barriga”.

Más adelante me permitiré completarlas y explicarlas. Al hacerlo, no pretendo enseñar ni ilustrar; tal pretensión, no se compadecería con mi manera de ser. Me ha parecido más interesante en esta forma, parta procurar que lo que se me ha encomendado, resulte un poquito más novedoso, menos vulgar y se adapte y ajuste mas a la realidad y al medio en que se desarrolla esta faena.

Pese al propósito de hacer esta narración lo más sencilla posible, no puedo prescindir un poco de la técnica para fundamentarla.

Cierto es que debo habla del “arreglo del caballo” a la chilena en forma exclusiva , pero no es menos cierto que este arreglo, aunque la persona que lo ejecuta no se dé cuenta ni sepa por qué lo hace, esta intuición obedece indiscutiblemente , a las leyes de la mecánica; y el caballo es una máquina en movimiento.  

Un interesante trabajo inédito del profesor don Uldaricio Prado que, en la parte pertinente dice: “El equilibrio de un cuerpo pesado, como es el del caballo, consiste, según la mecánica, en que el centro de gravedad caiga siempre dentro de la base de sustentación”.

Esta magnífica definición del profesor Prado, nos da la pauta precisa y el fundamento en que debe descansar todo movimiento del motor caballo, especialmente aplicado al arreglo del caballo a la chilena. Y va más lejos esta definición; y en mi modesto entender, es factor determinante en las proporciones en las partes constitutivas del caballo, como lo es también en la comodidad, seguridad y bondad del mismo, ya que un caballo bien equilibrado, en este caso bien proporcionado, es cómodo, bonito, bueno y seguro.

Explicado lo anterior cabria ahora preguntarse, ¿qué es arreglar o educar un caballo?

El arreglo de un caballo es el resultado de la acción del ejercicio y del trabajo, razonadamente dirigido, junto con la acción de la educación; o sea, una gimnasia funcional y educativa, que eleva al más alto grado de utilidad del animal para el hombre que lo explota.

Estas acciones de ejercicio y trabajo, son factores determinantes en la formación de toda raza caballar; de influencia preponderante en sus características morfológicas, siempre que en forma práctica y razonada, vaya dirigido a un objeto preciso. Naturalmente, estas características no pueden ser iguales y ellas varían según el uso a que se destine el animal, siempre de acuerdo con las costumbres del país y de sus habitantes.   

En cuanto a la acción de la educación, ella contribuye a la formación del carácter, desarrolla las facultades, imprimiendo cualidades y disposiciones para fijarlas en tal grado, que son trasmisibles de los ascendientes a sus descendientes, como serian: docilidad y mansedumbre. 

En otras palabras voluntad y carácter.

De acuerdo con lo enunciado, y volviendo a nuestro tema, definamos que es arreglar un caballo a la chilena.

Dado que este trabajo requiere dos etapas: “doma y arreglo”, las definiremos separadamente”.