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Por A.M.G.

Es una frase muy en boga en estos tiempos, criadores nuevos, algunos no tan nuevos, criadores extranjeros, en fin, muchas personas del medio corralero y de la crianza hablan y disertan sobre las sangres alternativas, con una facilidad pasmosa, pareciera que dominan el tema ampliamente, pero las buscan sólo en los papeles, si no aparece Taco y Estribillo ya tienen todo solucionado, y el éxito asegurado, así de fácil.

 

Empecemos por lo que entendemos por criador de caballos, aquí y en cualquier lugar del mundo y de cualquier raza caballar se trate.

Criador es la persona que profesionalmente se impone la tarea de reproducir caballos, dentro de una raza determinada, siguiendo los parámetros de pureza y manteniéndose dentro de los límites que el estándar le demanda. Producir ejemplares de extrema pureza y ojalá similares en todo al "sello de la raza" que ha sido fijado previamente por los estatutos de la misma raza, eso es constituirse en un verdadero criador.

La pureza nace con los primeros individuos que la formaron, con los cuales se inició un Stud Book, ejemplares que fueron seleccionados por expertos de la época, siguiendo el estándar arriba mencionado. Primero surgieron los ejemplares puros luego el Standard.

La raza chilena que es la que nos convoca, tiene su origen conocido y detallado a partir de principios del año 1800, llegando a su cúspide con la crianza de don Pedro de las Cuevas y su criadero el Parral de Doñihue. Los caballos criados por este eximio criador son los troncos orígenes del 90% de los caballos actuales, por lo tanto hablamos de los que se encuentran en Chile y todos los descendientes de ellos en los países FICCC, y que forman Stud Book de sus propios  criollos.

El Caldeado reproductor favorito de don Pedro de las Cuevas nació alrededor de 1835 y su descendencia es ampliamente conocida. La mayoría de los criaderos a fines de 1800 se proveyeron de yeguas y potros de su crianza, y pasaron a formar la base, también existieron otras alternativas sanguíneas pero se extingruiron con el correr de los años.

Así nació el criadero Aculeo, considerado la cuna del caballo actual, en base al Angamos de sangre de El Caldeado, además de yeguas adquiridas a don Pedro, y muchas otras de su propia crianza que estaban en la propiedad cuando compró la familia Letelier  la hacienda.

Apareció el famoso Guante I que mezclado con yeguas de origen Cuevano hizo posible en nacimiento de Guante II y luego Cristal I hijo de Mezcla de madre cuevana, padre del Quebrado nacido en Aculeo, Jefe de Raza y del cual descienden el 90% de los caballos actuales. Quebrado por línea materna viene de Angamos, por lo tanto la sangre cuevana está absolutamente presente en este jefe de raza. De Quebrado descienden por linea directa Taco y Estribillo.

Alcatraz, también Jefe de Raza, es hijo de Bandurria de probable origen Guante I, el cual mezclado con yeguas de origen Gacho, también de ascendencia cuevana, produjeron excepcionales caballos vaqueros para Curiche, y Rigurosa hija de Alcatraz produjo a los afamados Rigor y Ñipán.

De Gacho desciende  Guarapo en madre hija de Alfil II y que es el padre de Colibrí, inbeeding en Guarapo.

En Rotoso tenemos presente a todas estas líneas de sangre, Angamos, Alcatraz, Gacho y Enchufe (Cristal I).

En Brasil es Jefe de Raza el Hornero de sangre Angamos, y son muy destacados reproductores su padre Arrebol, el Aniversario también de línea Angamos, y actualmente Comediante de linea Estribillo.

Volviendo al inicio del tema podemos sacar como conclusión que lo de las sangres alternativas es solo una quimera, nuestros caballos están mezclados entre si desde muchas generaciones atrás, por lo cual descubrir algo nuevo no es posible.

 

Los verdaderos criadores, personas distintas a los que solo coleccionan pedrigees,  se preocupan de la morfología y temperamento de cada ejemplar y buscan cruzamientos entre los individuos más adecuados para perfeccionar la raza, los que lamentablemente son  pocos, mezclar dos ejemplares por los papeles solamente es un grave error y esa función está muy lejos de constituirse en verdadero criador.  Al buscar alternativas caballares debemos prestar especial atención en los individuos, ajenos a sus papeles, después meternos en la sangre.

Es importante fijarse  en los caballos que ganan las exposiciones y su sangre, de esa observación surgen los cruzamientos mas adecuados. Los campeones de rodeo nunca han asegurado mayor pureza y menos morfología adecuada.

En la actualidad tenemos algunos problemas delicados en nuestros caballos que son los cuellos invertidos, el lomo demasiado bajo, cuartillas excesivamente largas, y la poca alzada. Todo esto es posible corregirlo con cruzamientos adecuados, nunca sólo por los papeles.

Algún día llegará el momento de clasificar morfológicamente y dar puntaje especial a los caballos finalistas del Nacional de Rodeo, es la única forma de mejorar la línea vaquera.