Por A.M.G.

Luego de meses de aprendizaje como podemos observar en videos anteriores, Guitarrazo que lo toma de su inicio Rubén Morales, y lo amansa montado el joven Pedro Donoso Jeria, va progresando.

En esta etapa actual, el potrillo camina, trota y galopa a su tiempo, reunido, a insinuación del jinete no por su propia voluntad, se detiene tranquilo y también si el jinete se lo pide para y entra los posteriores levemente, por ser una de las primeras enseñanzas y se debe tener sumo cuidado.

 

El potrillo no arrastra las patas, entra los posteriores o desnalga, se arquea de lomo y se recoge reunido, con la boca cerrada y las manos bajas, casi tocando el suelo.

El potrillo al detenerse suave y al parar mas fuerte no abre la boca, porque lo hace por instrucción del jinete, no porque se lo presiona a fondo y fuerte con el freno, lo hace por ayudas del que lo monta, además al parar se queda absolutamente quieto, a rienda libre y no hace ningún movimiento de avance o retroceso o intenta moverse lo más mínimo o en estado nervioso ni menos ansioso, termina el ejercicio en total relajamiento y con plena confianza en el jinete que lo monta.

El potrillo ya empieza a “retroceder” a voluntad y con confianza, base para posteriores ejercicios

especialmente la “entrada de patas y parar”.

Aquí ya se está formando el “conjunto”, aquí nace la unión perfecta de entendimiento entre el caballo y jinete, en que se saben de memoria ambos sus reacciones y el que lo dirige le pide lo justo y el caballo lo ejecuta, nada más ni nada menos.

El potrillo por enseñanza de Rubén domina cada aire, camina, trota y galopa, y lo ejecuta bien, además le ha agregado un elemento muy importante en el caballo chileno, que es el cambio de velocidad sin detenerse, el potrillo cambia galopando de velocidad según la orden que viene de arriba, apura y va más lento a voluntad y vuelve a apurar, sin presión en la rienda, casi libre.

Lo hace además troyar de grande a chico, achicando el círculo y después agrandándolo a voluntad y el potrillo no se pierde y se detiene luego totalmente tranquilo, su jinete se desmonta y queda quieto, incluso el caballo lo sigue con la vista, un gran progreso.

Hay cambio de jinete pero no de actitud el potrillo, ya está afianzado en su aprendizaje mental, y ejecuta los ejercicios por memoria y voluntad.

Como podemos observar nunca se ha usado la espuela, los jinetes los suben a talón.

A fin de noviembre Guitarrazo cumple tres años y de ahí en adelante lo montará el “arreglador” Pedro Donoso Cornejo, con la finalidad de lograr un caballo que ejecute todos los ejercicios del

Movimiento a la Rienda y además se convierta en un “corralero”, como corresponde a un caballo chileno, debe efectuar ambas disciplinas y en el futuro en el mismo rodeo al cual asista, “mueve y corre”.

Quiero hacer notar el mérito de sus adiestradores, Rubén y Pedro, porque este potrillo no lo eligieron entre varios más de ellos, o sea, entre 50 o 30 o 10 de ellos, es el único de la generación de Paicavi y lo sacarán adelante por su trabajo dedicado y con cariño, eso es “rendimiento”, como eran los grande arregladores antiguos, “lo que montaban lo sacaban”, si alguien pensaba que era solo historia, aun se puede, solo es necesario armar un buen equipo y que se respeten.

“Todos para uno, uno para todos”, frase célebre de los Tres Mosqueteros de vigencia eterna.

Un caballo corralero y de rienda para llegue a buen fin depende, un 50% del individuo (genética, morfología) y otro 50% del equipo “arreglador” o “adiestrador”.     

Hemos ido paso a paso y así seguiremos, entregando esta experiencia a quien le pueda servir.