Por A.M.G.

Desde tiempos inmemoriales en el campo chileno el patrón o hacendado tenía para su montura personal un ejemplar muy especial que se llamaba caballo “Silla de Patrón”.

Ese caballo generalmente era potro por ser más llamativo, de más temperamento y vistoso, era orgullo de los empleados que su patrón en las fiestas y reuniones de huasos se lucieran en su caballo, además cuando salía al campo “a campear”, siempre montaba en él.

 

En ese ejemplar pasaban años de “arreglo” esmerado, paciente y acucioso, porque tenía que estar muy bien “afinado” para que cumpliera la función que le era encomendada, además de prestigiar a los cuidadores, amansadores y arregladores que habían intervenido en su enseñanza.

Primera cualidad y básica era su belleza, que representara fielmente al caballo chileno, “acampao”, de buen porte, largo adecuado, buen lomo, bajos firmes, harto centro, acarnerado, orejas chicas, con cuello de potro que denotara su masculinidad, muy adornado con crines ondulados y andares que fueran un sueño, “contoneado y andar de paloma”. Levantado de manos y nada de tropezador, de preferencia de cascos negros y duros, de buena marcha, alegre, erguido, suave de trote y de galope largo y acompasado y lo más destacado, extremadamente manso y falto  de ”cosquillas”.      

Muy bien trabajado en Rienda, que volviera en la pata, con la boca cerrada, que se arrastrara y deslizara muy largo, si quedaba detenido, las riendas en el suelo no se moviera nunca, en cualquier lugar que lo dejaran, bueno para lacear, que siguiera el novillo a la carrera y el tiro del lazo, y al enlazar se detuviera firme, bien parado y no se moviera un centímetro.

Ese ejemplar también era buen vaquero de rodeo, porque el patrón en las reuniones con amigos y familiares, lo corría un par de “toritos”, para mostrarlo que fuera.

Ese ejemplar también tenía que ser capaz de pasear a la novia o la señora, era parte del sistema.

Este conjunto de bondades reunidas todas en el mismo ejemplar de caballo chileno de pura raza, son las mismas que poseería un ejemplar para la prueba de Caballo Completo.

Ha habido yeguas también legendarias que servían para este concepto, empezando por la Mezcla de la hacienda Aculeo, la mejor hembra en cuanto a belleza y obra de su época, la Bandurria, la baya con manchas que fuera la madre de Alcatraz, legendaria por su calidad de montura y bondades de silla, que perteneciera a Luis Correa Valenzuela y que tanto ponderara Luis de la Maza; la Sota de Bastos hija de Fusil por Alcatraz que perteneciera a Gil Letelier, yegua negra preciosa y extra de riendas y vacas arreglada por “Chuma” Celis; la Coli Cura hija de Mechero, de Miguel Ángel Benavente, legendaria por su belleza, le decían “Princesa” y  era extra de rienda y corrales; la famosísima Vadeadora   hija de Enchufe de La Sexta de Longavì de Cesar Rozas U, campeona en todas la exposiciones que se presentó y gran campeona de rienda en la Quinta Normal, arreglada y montada por el “huaso bonito” Manuel Faúndez;  la Pelotera criada por Guillermo Cardemil Moraga y arreglada por Ruperto Valderrama,  una negra lindísima de gran rienda y de la mejor campaña en corrales a la fecha; la Gustosa de Muticura, preciosa y buena de vacas y rienda de Mario Mallea que trabajara y montara el maestro Ramón Álvarez.

En potros es más difícil encontrar ejemplares así  de completos,  puede ser Ñipán, Taco,  Estribillo, Rotoso,  Malulo, Cato, Carretero, Fantoche.

La nueva prueba “Caballo Completo de Pura Raza Chilena” que estamos promocionando, no es otra cosa que a través de esta modalidad lograr una buena cantidad de ejemplares como los nombrados, lo que no tiene nada de nuevo sólo recogemos experiencias muy exitosas del pasado, y que con el correr de los años y el cambio de explotación de los campos, fue alejando nuestros caballos de esas cualidades que los han hecho famosos y buscados en el mundo, practicando en la actualidad nuestros deportes ecuestres huasos con distintos ejemplares que en forma individual no reúnen los requisitos de un todo armónico y funcional, solo algunos pocos ejemplares.

Es un desafió pero que sin duda solo traerá beneficios, ojalá caigan estas letras en suelo fértil y llegue a buen puerto esta iniciativa.