Por A.M.G. 

El Consejo Superior de los Criadores refrendó una vez más el conservar el nombre de Caballo Chileno y mantener sus Registros Genealógicos cerrados.

Decisión trascendente para las próximas décadas y generaciones, lo que permitirá trabajar sobre bases claras y sólidas para acrecentar el prestigio internacional del caballo chileno.

 

Lo positivo de este proceso en sus inicios fue la incorporación de una gran cantidad de jóvenes al debate en las redes sociales, con altura de miras, en forma caballerosa, y también les permitió conocer del caballo chileno, sus inicios, sus bases, sus virtudes y defectos, creo que nunca antes nuestro caballo había tenido tanta connotación noticiosa, es probable que muchas personas lo descubrieran, que ni prensaban que existía y que había tanta gente alrededor de él.

Además los extranjeros supieron lo que caballo significa para nosotros.

En este movimiento tiene gran influencia la Semana de la Chilenidad, que permite todos los años en diversas localidades del país, conocer del caballo y sus destrezas.       

Pero eso ya fue ayer, ahora es presente y futuro.

Tenemos una gran deuda que está radicada en mejorar la morfología de nuestro caballo, nos hemos quedado muy atrás, nuestros sistemas de selección debemos mejorarlos, porque la materia prima la tenemos, solo falta un poco más de preocupación.

La forma más útil de apreciar una selección son las exposiciones, y en ello me quiero concentrar.

A la fecha se efectúan una buena cantidad de ellas, pero históricamente debían ser dos o tres veces más por temporada, las exposiciones deben acercarse al criador no al revés, es necesario perder el miedo a que solo se desarrollan en grandes escenarios, se pueden efectuar en cualquier medialuna, en cualquier criadero, lo importante es dar las máximas facilidades a los criadores locales para presentar ejemplares a ellas y a bajo costo.

Tenemos un excelente cuerpo de Jurados que puede cubrir estas necesidades, y que sujetos a la "doctrina Porte", en cuanto a la solidez de los argumentos entregadas por ellos en cada presentación, tenemos algo muy positivo que es la notificación de las virtudes de los ejemplares ganadores, pero también de sus carencias, que son muy necesarias para apreciar lo que cada uno expone.

Deben perder el miedo los criadores chicos de encontrarse con los "viejos grandes", si ellos no desfilan, son los caballos conducidos por un "presentador", vocablo que da el nivel que corresponde a las personas que lo hacen.

En cuanto al costo de preparar caballos para presentarlos, es un mito, siempre lo hacen demasiado gordos, un caballo no cambia sus formas si está en trabajo, por supuesto de buen pelo, y con los cascos bien arreglados.

Es necesario crear incentivos para criar bien y cada vez mejor, los aplausos y abrazos al propietario del ganador no es suficiente, debe ganar algo más que premie el esfuerzo para llegar a un ejemplar de excepción.