Por A. M. G.

En  la portada de un catálogo de  remates de caballos chilenos efectuado hace poco tiempo, venía una foto muy sugestiva que la quiero desmenuzar como acción del deporte del Rodeo Chileno.

 

La particularidad  es haber captado el fotógrafo el momento preciso en que los dos caballos sólo están afirmados en una sola pata, sosteniendo todo el peso del cuerpo en ella.

Se trata de una “atajada” en un rodeo, en que se demuestra el excelente “equilibrio” del caballo al sostener la acción en la forma descrita.

La fuerza que se impone a los nudos, tendones, y cañas porque en ese instante sostiene todo el peso de su carga, que incluye montura, jinete, aperos, es inmensa,  además la fuerza que ejerce sobre el novillo para sujetarlo, todo “aguantado” por una sola pata.

Podemos fijarnos que el lomo del caballo que ataja se arquea por la fuerza que está haciendo, repercutiendo en sus riñones y columna el inmenso esfuerzo.

La boca del caballo debe obedecer y resistir en embate, atento a la menor instrucción del jinete, manteniéndolo absolutamente controlado.

En ese momento el caballo que ataja venía corriendo en forma longitudinal, paralelo a la empalizada de la medialuna,  para atajar debe cambiar su eje y hacerlo en forma frontal al novillo y la atajada,  a toda velocidad, lo que es muy difícil de lograr, porque al mismo tiempo cambia de dirección, y hace toda su fuerza, siempre manteniéndose  en pie erguido, sin caerse, por el cambio brusco de eje.

Al terminar dicha acción de atajar el caballo debe quedar absolutamente tranquilo, para iniciar su “carrera” a la otra “atajada” ahora “arreando”.

Podemos observar en la foto que el caballo que va al arreo queda suspendido en el aire en una pata, no afirmándose contra nada, libre, y atento a recibir el novillo atajado.

Otra característica que se aprecia en el caballo que ataja es que debido a la potencia, la cola se le mete entre las piernas y el moño vuela al aire por el golpe.

El novillo debe pesar 400 kilos y el caballo 380 Kg lo que demuestra su tremenda fuerza y potencia, considerando que el novillo al entrar a la “cancha” corre libre, a toda su velocidad.

En cuanto a los jinetes representantes de la “Escuela de Equitación  Huasa”  comunes a todos lo jinetes de rodeo, están muy bien sentados, las manos bien puestas en la rienda, bajas y haciendo presión sobre ellas para afirmar la cabeza del caballo, y los pies en los estribos “afirmando” el costillar con las espuelas ejerciendo la “ayuda” necesaria para que éste emplee toda su potencia en la atajada.  A pesar de la tremenda violencia del golpe en ese instante y rapidez del momento, ambos jinetes están muy bien “sentados” sin siquiera levantarse, lo que constituye la esencia de nuestra equitación huasa, mantenerse siempre “pegado” a la montura, a pesar de toda lo brusca que puedan ser las acciones.

El caballo chileno desde hace 150 años está sometido al ejercicio del “rodeo” lo que ha permitido por una estricta selección obtener caballos de tantas bondades deportivas, debemos considerar además su resistencia sin límite a los golpes naturales en una atajada, lo que repiten en los rodeos semana a semana y año tras año, porque su vida deportiva dura alrededor de 15 años. Y siguen viviendo en libertad en el potrero otros 5 a 6 años más.

La gimnástica funcional impuesta al caballo chileno y desarrollada por tantos años los ha hecho tan especiales como animal de deporte, adaptable a muchas otras disciplinas aparte del ”rodeo”, que recién se están descubriendo en ello, como ser “saltos”, “rienda olímpica” y de gran desempeño en el “freno de oro” en Brasil.  Los ganadores de este importante evento criollista FICCC  son en su mayoría hijos y nietos de potros y yeguas chilenas, importados por criadores brasileños desde hace 30 años atrás, lo que se ha acentuado en la actualidad.

Antes que surgiera el rodeo como deporte, eran arreglados para la “rienda”, siendo el mayor orgullo de un hacendado que su caballo lo “movieran dentro de un cuero crudo de animal, sin salirse de él” linda prueba de control, porque sólo puede girar a mucha velocidad y a  ambas manos.

También las carreras cortas en línea recta (150 a200 metros)  fue un deporte favorito de épocas pasadas, lo que continúa actualmente, también ayudó a seleccionarlos por dicha característica.

Como caballo de silla también eran muy apreciados por los hacendados, hoy no tanto porque su uso casi está restringido  exclusivamente al deporte del Rodeo, en los campos ya tiene poco uso práctico.